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Estudio de Filtros de Absorción Selectiva

Por Sr. Romilio González Cortés.

“Efectividad en Pacientes de Baja Visión”:

Estudio de Filtros de Absorción Selectiva (Parte 1)

Sr. Romilio González Cortés / Óptico- Contactólogo UNAP
Experto Universitario en Óptica UCM / Diplomado en Docencia Ed. Superior UCEN

“El deslumbramiento y la sensibilidad al contraste son conceptos relevantes para la salud visual. El deslumbramiento dificulta la visión ante luces intensas, especialmente en personas con baja visión, disminuyendo su autonomía y aumentando riesgos.”

La sensibilidad al contraste permite distinguir diferencias de iluminación; perderla afecta más que reducir la agudeza visual. La baja visión es una reducción significativa no corregible, que impacta la vida diaria. Tanto el deslumbramiento como la perdida de sensibilidad al contraste están presente en ciertas patologías de córnea, cristalino y retina pueden verse mejoradas con filtros de absorción selectiva, que bloquean ciertas longitudes de onda para aumentar el contraste y reducir el deslumbramiento. Estos filtros deben cumplir requisitos precisos, filtrando radiación ultravioleta, luz azul y el color necesario según cada paciente.

Introducción.

El deslumbramiento y la sensibilidad al contraste son fundamentales en la evaluación visual de pacientes con baja visión. El deslumbramiento implica dificultades visuales ante luz intensa, es especialmente incapacitante en personas con baja visión y su recuperación es más lenta que en quienes tienen visión normal. Estas personas muestran mayor sensibilidad a fuentes de alta energía como la luz ultravioleta y azul, lo que dificulta actividades cotidianas y aumenta el riesgo de accidentes.

Se considera baja visión cuando existe una disminución significativa de la vista que no mejora con corrección óptica, lentes de contacto ni tratamientos médicos o quirúrgicos, e impide realizar tareas diarias. Sus causas incluyen disminución de agudeza visual menor o igual a 0,3 en el mejor ojo y/o un campo visual inferior a 20°, entre otros factores relacionados con la retina.

Según el tipo y grado de afectación visual, las limitaciones pueden variar mucho entre casos. Algunas patologías asociadas a la exposición lumínica, como queratitis, cataratas o degeneración macular, pueden beneficiarse de filtros de absorción selectiva, que mejoran el contraste y reducen el deslumbramiento.

Estos filtros transmiten ciertas longitudes de onda y bloquean otras, ayudando a resaltar detalles y mejorar la percepción visual en condiciones de luz variable. Estos deben cumplir requisitos específicos de corte de banda para bloquear radiación UV, luz azul y permitir el color adecuado según la necesidad visual. La eficacia de estos filtros se evalúa con espectrofotometría para medir su transmitancia frente a la radiación de alta energía.

Existen terapias de rehabilitación y entrenamiento visual, donde los filtros selectivos forman parte de los tratamientos destinados a aprovechar al máximo el resto visual del paciente.

Radiación solar y los tejidos oculares

El ojo humano percibe luz visible entre 400 y 750 nanómetros, distinguiendo colores del violeta al rojo; fuera de ese rango, el espectro es invisible. La luz viaja a 300.000 km/s y su energía depende de la longitud de onda(λ) y frecuencia(f): las ondas cortas tienen mayor energía y pueden afectar más a los tejidos oculares. Especialmente la luz azul y violeta, junto con el ultravioleta, dispersan los rayos luminosos en medios como la córnea y el cristalino, generando pérdida de nitidez, deslumbramiento y síntomas como fatiga ocular.

La exposición prolongada a luz de onda corta acelera el envejecimiento de retina y tejidos elevando el riesgo de problemas degenerativos. Por ello, se recomienda una protección ocular mediante filtros y gafas adecuadas.

El globo ocular actúa como barrera natural frente a radiación ultravioleta. El UVA (400-340 nm) llega casi íntegramente a la Tierra, el UVB (340-280 nm) parcialmente, mientras que el

La sensibilidad al contraste (SC) mide la capacidad del ojo para distinguir diferencias sutiles de iluminación entre un objeto y su fondo. Su pérdida puede interferir más en la vida diaria que la reducción de agudeza visual.

UVC (280-100 nm) es absorbido por la atmósfera. La absorción varía según condiciones solares, distancia y latitud. La córnea protege contra UV mediante mecanismos biofísicos y bioquímicos, usando cromóforos naturales para disipar la energía absorbida. Todas sus capas absorben diferentes tipos de UV, filtrando la radiación antes que alcance las partes internas. El cristalino absorbe UVA y luz azul-violeta gracias a cromóforos derivados del triptófano. Con la edad, el cristalino adquiere un tono amarillento, aumentando la protección, pero favoreciendo la formación de cataratas por acumulación de radiación y estrés oxidativo.

A pesar de la protección de córnea y cristalino, la radiación entre 380 y 500 nm llega a la retina, siendo la luz azul-violeta la más peligrosa y capaz de inducir daños fotoquímicos, especialmente alrededor de 440 nm. Los pigmentos maculares como luteína y zeaxantina, obtenidos por la dieta, filtran la luz azul y protegen los fotorreceptores, actuando como antioxidantes. Su disminución reduce la protección y aumenta el riesgo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Patologías oculares por radiación de alta energía

La radiación ultravioleta y luz azul de onda corta es absorbida por los tejidos oculares, causando daños metabólicos en córnea, cristalino y retina. Una exposición prolongada puede provocar fotoqueratitis, estrés oxidativo y pterigión en la córnea.

Las cataratas, que opacan el cristalino, se presentan en tres tipos principales: Catarata cortical: afecta la corteza del cristalino, causa destellos nocturnos y halos alrededor de las luces. Catarata nuclear: asociada al envejecimiento, genera miopía progresiva y visión borrosa para distancia. Catarata subcapsular posterior: opacidad en la parte posterior del cristalino, afecta visión central y causa deslumbramiento diurno.

La retinopatía diabética altera los vasos sanguíneos de la retina, generando edema, hemorragias y pérdida de sensibilidad visual. La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) reduce la agudeza visual y dificulta actividades cotidianas; puede incrementar el deslumbramiento. Las drusas en la retina son depósitos lipoproteicos entre el epitelio pigmentario y la membrana de Bruch, afectan la función celular e incrementan procesos degenerativos. Hay interacción entre conos y bastones: si los conos fallan, los bastones aumentan su sensibilidad causando

Efectividad de los filtros de absorción selectiva en los en pacientes de baja visión

El deslumbramiento ocurre cuando la luz se dispersa dentro del ojo, lo que reduce la nitidez y el contraste, dificultando actividades como leer, conducir o reconocer rostros, especialmente bajo luminancia intensa o variable. El “deslumbramiento incapacitante” afecta la visión por la dispersión intraocular y pérdida de contraste, siendo más frecuente en entornos fotópicos; los bastones requieren mayor diferencia de contraste que los conos para distinguir detalles. Este fenómeno es provocado por partículas presente en los medios oculares que alteran el paso de la luz. En personas mayores, el cristalino acumula proteínas y pierde transparencia, incrementando el deslumbramiento. Otros factores incluyen la luminancia de la fuente, la distancia, edad y pigmentación ocular. El deslumbramiento molesto, de tipo psicológico, genera incomodidad, pero no discapacidad visual.

La dispersión de la luz puede ser tipo Rayleigh (con partículas menores a la longitud de onda, afectando principalmente la luz azul y presentes en película lagrimal, retina y humor vítreo) o tipo Mie (sin límite de tamaño, dispersa preferentemente hacia adelante y se encuentra en opacidades corneales y cristalino).

Existen algunos estudios que discuten la efectividad de los filtros de absorción selectiva. Una tesis de la Universidad San Sebastián de alumnos de tecnología médica con mención en oftalmología (2022), realizada por Joaquín Bello y Benjamín Zapata, aborda de manera crítica la controversia en torno a la efectividad de estos filtros mediante una revisión bibliográfica acotada. Los resultados obtenidos reflejan el debate existente en la literatura científica sobre el tema.

De 50 artículos científicos revisados, el 70% concluye que los filtros contribuyen a mejorar la percepción visual en personas con afecciones oftalmológicas, mientras que el 30% indica que los filtros no aportan mejoras significativas. La controversia sobre los filtros de bloqueo de luz azul surge porque algunos estudios consideran que su promoción responde más a intereses comerciales que a una evidencia científica sólida; se argumenta que la campaña para su uso busca generar preocupación en la población más que aportar beneficios demostrados.

Por otro lado, respecto a los filtros empleados para el daltonismo, casi el 40% de la bibliografía científica señala que muchos de estos filtros no resuelven eficazmente los problemas relacionados con deficiencias de la visión al color.

Esta controversia se debe a que, aunque existen mejoras subjetivas en la percepción de colores, los resultados objetivos no siempre respaldan un beneficio funcional significativo, lo que genera dudas sobre su utilidad real y sobre posibles motivaciones comerciales en su promoción. En consecuencia, el debate sobre los filtros de absorción selectiva pone de manifiesto la necesidad de estudios más rigurosos y de considerar tanto los argumentos científicos como las implicancias prácticas para los pacientes.

La tesis de Franco Rubio (Universidad de Chile, 2023) analiza la efectividad de filtros selectivos en pacientes con baja visión. El objetivo principal fue evaluar cómo diferentes filtros afectan la sensibilidad al contraste en personas con patologías como glaucoma, DMAE y cataratas. El estudio incluyó a 25 pacientes de baja visión. Se realizaron pruebas de sensibilidad al contraste utilizando filtros de 450 nm, 511 nm y 527 nm. Las variables evaluadas fueron la sensibilidad al contraste antes y después del uso de cada filtro. Los resultados se midieron de forma objetiva, garantizando la comparación precisa entre condiciones. El filtro amarillo mostró un aumento significativo de la sensibilidad al contraste en los pacientes evaluados. Los filtros de 511 nm y 527 nm también generaron cambios, aunque estos no fueron estadísticamente relevantes. Se observó que la respuesta al filtro amarillo fue consistente en distintas patologías. El filtro amarillo podría ser útil en la práctica clínica para mejorar el contraste visual en pacientes con baja visión. Sin embargo, se recomienda realizar estudios adicionales con una muestra mayor. Es necesario profundizar en la investigación para determinar la eficacia real y definir protocolos de uso específicos en diferentes patologías oculares.

Tipos de filtros de absorción selectiva

Los filtros de absorción selectiva ayudan a reducir el deslumbramiento y los reflejos molestos en personas con baja visión. Gracias a estos filtros, se puede mejorar el contraste y la sensibilidad a la luz. El globo ocular es el órgano que contiene estructuras principales, y los medios son las partes por donde pasa la luz, como la córnea, el cristalino y el humor vítreo. Su función es proteger el ojo y disminuir los problemas visuales que la luz puede causar en su interior. Es importante tener en cuenta que los pacientes con baja visión podrían necesitar más de un filtro. Esto se debe a que la iluminación varía según si están en exteriores o en ambientes cerrados. Por ello, el contraste visual puede cambiar según el lugar. Se recomienda probar diferentes filtros para cada condición de luz. Es muy probable que sea necesario utilizar dos filtros distintos para adaptarse a cada situación.

El deslumbramiento y los molestos reflejos son causados por las longitudes de onda corta bajo los 511 nm que entran al ojo y son los causantes de la dispersión de la luz y una distorsión cromática. Respecto de la sensibilidad al contraste hay una mejora sustantiva cuando se reduce la transmisión en las longitudes de onda de 450 a 511 nm.

La sensibilidad la luz que afecta a los ojos cuando hay una intolerancia a altos niveles de iluminación, los filtros más efectivos son los que logran reducir las longitudes entre los 525 a 550 nm. Así, para saber qué tipo de filtro se puede utilizar dependerá de lo que manifieste el paciente de baja visión y de las condiciones ambientales que afecten ese paciente.

Para pacientes con degeneración macular, independientemente de su agudeza visual y la pérdida de sensibilidad en los conos de la retina, es importante centrarse en los problemas de dispersión de la luz. Estos pacientes suelen experimentar deslumbramiento y sensibilidad al contraste. Los filtros más adecuados son aquellos que bloquean longitudes de onda entre 450 y 540 nm, como los de color amarillo, naranja o ámbar. Bloquear estas longitudes de onda ayuda a reducir el deslumbramiento y mejora el contraste visual, lo que resulta especialmente beneficioso para personas con degeneración macular.

En los casos de glaucoma donde se reporta frecuentemente una se perdida de la sensibilidad al contraste, fotofobia limitando su normal actividad diaria lo recomendado es el uso
de filtros que minimicen las longitudes desde los 510 a 525 nm hacia atrás, como ejemplo un filtro naranja. Además, se han obtenido buenos resultados el uso de lentes polarizadas por ser efectivo en la reducción de reflejos que se producen en el asfalto, superficie de agua y nieve.

En la retinopatía diabética, se busca mejorar el contraste y para ello, los filtro que reducan longitudes de onda hasta los 510 y 525 nm. En el mercado existen el filtro naranja F525,

Para los casos de Retinopatía pigmentaria, los pacientes con esta condición tienen una mala sensibilidad al contraste y el deslumbramiento, mejorando con aquellos filtros que minimicen las longitudes de onda de 450 a 540 nm. Una de las características del color de los filtros es capaces de bloquear la luz de alta energía y sus tonos usados preferentemente son hacia los naranjas o rojos anaranjado.

En los pacientes de cataratas hay una disminución de contrate y un empeoramiento del deslumbramiento. La recomendación es el uso de filtros que bloquen las longitudes de onda corta en los rangos 400 y 510. En estos pacientes mejora el contraste especialmente cuando el filtro tiene una tonalidad amarilla, como los filtros F450 y F480.

Cuadro comparativo general

Recomendaciones clínicas que es necesario recordar:

_ La selección del filtro debe ser individualizada. Dos pacientes con la misma patología pueden obtener mayor beneficio con filtros de distinta longitud de corte.
_ Es recomendable realizar una evaluación funcional que incluya agudeza visual, sensibilidad al contraste, fotofobia, campo visual y rendimiento en tareas específicas antes de prescribir un filtro.
_ Los filtros amarillos (450–470 nm) suelen ser la primera elección en interiores porque incrementan el contraste sin reducir excesivamente la luminancia.
_ Para exteriores, los filtros ámbar y naranja (511–527 nm) ofrecen un buen equilibrio entre protección frente a la radiación de onda corta, reducción del deslumbramiento y mantenimiento de la visión funcional.
_Los filtros de corte más largo (≈550 nm o superiores) deben reservarse para pacientes con fotofobia muy intensa, ya que pueden alterar significativamente la percepción cromática y disminuir la luminancia.

Diversos estudios clínicos han mostrado que los filtros selectivos pueden mejorar el confort visual y, en muchos pacientes, la sensibilidad al contraste y el rendimiento en tareas cotidianas. Sin embargo, la magnitud del beneficio varía entre individuos y patologías. La evidencia es más consistente en albinismo, retinosis pigmentaria y algunos pacientes con DMAE, mientras que en glaucoma y retinopatía diabética los resultados son más variables y dependen del grado de daño funcional y de las condiciones de iluminación.

Referencias
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